Vuela Alto

Hoy me levanté muy temprano y sin encender la luz me senté en la cocina a escuchar el silencio y el amanecer.  Poco a poco fui sintiendo el despertar del día afuera, con el canto de los pájaros que gracias a ti mi querida Lucía, poco a poco fueron acostumbrándose a venir al porche y comer de tu comida.   Siempre fuiste una perrita querida con otros animales, fueran de la especie que fueran.   

Comencé a escuchar un leve sonido de movimiento dentro de la casa.  No identificaba qué podía ser.  Abrí los ojos y justo en ese momento vi venir hacia mí una majestuosa mariposa oscura, volando en todo su esplendor.  

Le he tenido miedo a las mariposas negras desde que tengo uso de razón y debo confesar que durante mucho tiempo las maté por ese mismo temor.  Cuando la vi venir me levanté y corrí hacia el comedor y desde allí la miré volar en círculos en la cocina. 

No sabía qué hacer y de pronto Lucía me susurró en el oído: “No tengas miedo, abre las puertas y las ventanas y encontrará su camino.” 

Busqué las llaves y abrí las puertas y las ventanas y esperé.  No sabía dónde estaba.  De pronto la vi volando por el recibo, sobre el sofá donde los últimos tiempos estuvo Lucía, sobre los cojines con los que la llevé al veterinario, y me quedé observando… Dio varias vueltas y vino de nuevo a la cocina.  Yo me moví hacia el porche de Lucía.  La mariposa dio varias vueltas por la cocina y salió por la puerta hacia el porche, donde me encontraba, vaciló y dio una mirada hacia atrás, como para regresar y cambió de opinión, reajustó su rumbo y se fue. 

Sentí un alivio inmenso a verla partir.  Ayer cuando llegué a casa, había decidido abrirte todas las puertas Lucía, como mostrándote que siguieras tu viaje, que no te detuvieras aquí por mí, que voy a estar bien, contigo en mi corazón.

Y me escuchaste y quisiste hacérmelo saber a tu manera.  Gracias mi corazón, gracias mi querida Lucía, siempre mostrándome la luz de una manera gentil y amorosa, aunque con un poquito de susto que me mueva y me lleve a darme cuenta del aprendizaje.  

Vuela alto amor de mi vida. Sigue tu rumbo al cielo que yo también seguiré el mío aquí en la tierra mientras me toque.  En algún momento nos reencontraremos. Cumpliste tu misión. Te amo.



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