Algunas Formas de Manejar los Pensamientos Obsesivos


Los pensamientos repetitivos y obsesivos son como una vaca rumiando todo el día.   Están directamente relacionados con el estrés y la ansiedad.  A veces se convierten en un círculo vicioso: la ansiedad puede activar los pensamientos obsesivos y éstos a su vez nos generan más ansiedad. 

¿Qué son los pensamientos obsesivos?


Los pensamientos repetitivos u obsesivos son pensamientos centrados en una única idea, a la que le dan vueltas durante largos periodos de tiempo.  Aparecen de pronto, interrumpen otros hilos de pensamiento y no podemos deshacernos de ellos. Su contenido suele ser intimidante, catastrófico y nos generan miedo.  Es importante tener en cuenta que a veces los pensamientos obsesivos son un síntoma de una enfermedad como el Trastorno Obsesivo Compulsivo, en cuyo caso es necesario buscar ayuda profesional.



Pueden estar relacionados con diferentes aspectos de nuestra vida, como por ejemplo algún tema pendiente en el trabajo.  En este caso puede ocurrir que salgas de tu oficina y en el carro camino a casa o ya en casa comienzas a pensar el tema del trabajo que tienes pendiente una y otra vez.   Incluso puede ocurrir que cuando vas a dormir te acuestas y tu mente comienza a traerte el pensamiento y le das vuelta a lo mismo, con lo cual no puedes descansar y en algunos casos te produce insomnio.

Nuestra primera reacción cuando aparecen los pensamientos obsesivos es querer pararlos, lo cual de antemano te puedo decir que no solamente es imposible, sino que al intentar parar los pensamientos logramos el efecto contrario, nos frustramos, y aumenta nuestra ansiedad… Y entonces el monstruo interno de los pensamientos aprovecha para afianzarse y decirnos algo así como Viste que tengo razón, mira lo que está pasando. A fulano o mengano lo despidieron hoy de su trabajo… Lo mismo te puede pasar a ti… etc. etc. etc. Se retroalimenta de lo que está sucediendo en tu entorno y se fortalece.

Hay algunos ejercicios que podemos poner en práctica para poder gestionar los pensamientos repetitivos y paulatinamente recuperar nuestro bienestar.

Céntrate en los Pensamientos Repetitivos:  Consiste en centrarte en tu pensamiento repetitivo, dejarlo que salga a sus anchas de manera consciente, por un tiempo determinado: 10 o 15 minutos seguidos.  Los vas a repetir de manera consciente una y otra vez. Luego durante la misma cantidad de tiempo, centra tu atención en algún objeto de tu entorno inmediato (una mesa, una silla, el piso, el techo, un adorno). Observa sus detalles: forma, colores, textura, temperatura, tamaño, función, utilidad para ti o los demás. Al pasar los 15 minutos, regresa a los pensamientos repetitivos durante 10 o 15 minutos.  Al terminar ese tiempo, suspéndelos y vuelve a observar algo de tu entorno a durante 10 o 15 minutos.  Esto lo puedes repetir hasta sentir que los pensamientos repetitivos van disminuyendo durante el tiempo que te das para dejarlos a sus anchas.

Ejercicio de Respiración: Bota todo el aire de tu cuerpo sin inhalar.  Luego de vaciar todo el aire espera 5 segundos y luego inhala lenta y profundamente por la nariz y exhala lentamente por la boca. Retén el aire cuando inhales, por lo menos durante 5 segundos antes de exhalar.  Una vez exhalado el aire, quédate vacío durante 5 segundos antes de inhalar de nuevo. Hazlo hasta sentirte relajado. Excelente ejercicio para disminuir el estrés y la ansiedad.

Identifica la emoción o el tema subyacente que está activando tus pensamientos:  Identifica qué estás sintiendo, qué es lo que te está haciendo sentir así y pregúntate: ¿Qué necesito en este momento para sentirme mejor?  ¿Cómo puedo atenderme? ¿Con qué recursos cuento para atender mi necesidad?  Si atiendes tu emoción o tema subyacente, tenderán a disminuir los pensamientos.  Este es un ejercicio que enseño a mis clientes en las sesiones de psicoterapia y es muy efectivo.

Realiza alguna actividad física: Has ejercicio.  Puedes caminar, correr, bailar.  La actividad física te ayuda a bajar los niveles de ansiedad y de esa manera disminuirán los pensamientos obsesivos.

Medita: Prende una vela y observa la llama de la vela.  Vas a centrar tu atención en observar la llama de la vela por un período de 5 minutos inhalando y exhalando de manera pausada.  Si viene algún pensamiento a tu mente, déjalo pasar como si fuera una nube en el cielo.  Si por alguna razón le sigues el hilo al pensamiento y dejas de observar la vela, cuando te des cuenta, retoma la observación de la vela.  No te juzgues, sólo retoma.  Si te juzgas comenzarás a pensar de nuevo.  Esto lo puedes hacer todos los días 5 minutos en la mañana y 5 minutos en la noche antes de acostarte.  La meditación te ayuda a disminuir el estrés y la ansiedad, y de esa manera tenderán a disminuir los pensamientos obsesivos.

Como ves, hay diversas alternativas positivas para gestionar los pensamientos repetitivos. No obstante, si éstos no disminuyen y se vuelven incontrolables, quizá requieras buscar ayuda psicoterapéutica.  


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