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Mostrando entradas de mayo, 2021

Podar y Sembrar

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Venía pensando en pintar un yantra. Lo comencé está mañana. Dibujar un yantra. Dibujar un yantra para mí es una experiencia de respiración.  No comprendo a cabalidad lo que sucede pero hoy lo relacioné con el dar y recibir en la meditación Tonglen.  Voy a comenzar a colorear en el ancianato por la noche, luego del día de labor atendiendo a mi mamá.  Me di cuenta de que aunque mida siempre habrá una "imperfección" y esta vez estoy sintiendo que esa imperfección es justamente lo que lo hace perfecto y único.  Mi querida Lucía, este yantra está inspirado por ti y dedicado a ti y a todos los seres que estén en su viaje hacia la luz de la Divinidad.  Todo y todos estamos entrelazados.  La vida en todas sus dimensiones es una obra de arte en progreso.  No puedo evitar llorar.  Hay algo que Lucía me está diciendo directo a mi corazón: Poda y Siembra.   Aún no comprendo la totalidad d el alcance profundo de este mensaje. Siento que es inmenso. A...

Más Allá del Dolor

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Está por amanecer.   Aún está oscuro afuera.   Escucho los pajaritos recién levantándose y comenzando su conversación mañanera.   Me quedo en la cama escuchando.   Al rato me levanto y voy a la cocina.   Muevo la silla con cuidado para que Lucía no se despierte y apenas lo hago tomo conciencia de que no está.   Se me arruga el corazón.   No quiero abrir la puerta de la cocina que da para el porche para no sentir aún más la ausencia de Lucía.   Siento un nudo en el estómago.   Quiero hacer un cafecito y me doy cuenta de que hoy no está Lucía velando el guayoyo que tanto le gustaba, al punto de llorar, desde el primer día que llegó a casa con sus apenas cinco semanas.   Nunca le di para no hacerle daño, pero ella no perdía las esperanzas de que algún día yo flaqueara y le diera un poquito de guayoyo.    Se cuela el café y al primer sorbo me doy cuenta de que no me sabe igual.    Lo dejo allí. Observo la comida est...

Vuela Alto

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Hoy me levanté muy temprano y sin encender la luz me senté en la cocina a escuchar el silencio y el amanecer.  Poco a poco fui sintiendo el despertar del día afuera, con el canto de los pájaros que gracias a ti mi querida Lucía, poco a poco fueron acostumbrándose a venir al porche y comer de tu comida.   Siempre fuiste una perrita querida con otros animales, fueran de la especie que fueran.    Comencé a escuchar un leve sonido de movimiento dentro de la casa.  No identificaba qué podía ser.  Abrí los ojos y justo en ese momento vi venir hacia mí una majestuosa mariposa oscura, volando en todo su esplendor.   Le he tenido miedo a las mariposas negras desde que tengo uso de razón y debo confesar que durante mucho tiempo las maté por ese mismo temor.  Cuando la vi venir me levanté y corrí hacia el comedor y desde allí la miré volar en círculos en la cocina.  No sabía qué hacer y de pronto Lucía me susurró en el oído: “No tengas miedo, ...